domingo 7 de febrero de 2010

Galletas de avellanas rellenas de chocolate

Estas galletas rompen con la más mínima intención de hacer régimen. La receta es de un libro que se llama "Dulce lo vivas" de Ana Bensadón, magnífica especialidad de repostería sefardí. Una de mis hermanas se lo ha regalado a otra de mis hermanas y ella me lo ha prestado para que yo haga pruebas. Y es lo que hago. Después debo darle cuentas y hacerle probar lo que más me haya gustado. Evidentemente ésta es la estrella de mi selección, están fabulosas.
Hay varias que quiero hacer, pero antes tengo que pensar quiénes serán los destinatarios, porque no me puedo resistir a la combinación chocolate/avellanas, y hay varias recetas en las que están presentes esos dos ingredientes. Un par de veces al año, no más, me permito el lujo de tomarme una tableta de Cadbury, de Milka, o de Valor, con avellanas. Afortunadamente mi tolerancia del chocolate es baja y el mismo cuerpo lo rechaza. Eso sí, cuando me lo pide no puedo, no quiero, no debo negarme.

miércoles 3 de febrero de 2010

Clases de cocina japonesa con Ayako


El viernes pasado tuvimos una sesión intensiva de cocina japonesa. Ayako es una maravillosa profesora, trabajadora, didáctica, rigurosa con las recetas, simpática y muy guapa como se puede ver en las imágenes.

Nos lo comimos todo (y nos bebimos también lo suyo), no quedó nada de nada, todo estaba delicioso. Ella da clases a grupos, si alguien de Sevilla o los alrededores está interesado en recibir las clases que me escriba al correo y os ponemos en contacto. Merece muchísimo la pena, porque realmente es una aproximación espléndida a la cocina japonesa y la conversación con Ayako sobre las costumbres y la cultura de su país no tiene precio.

Dejo aquí el vídeoreportaje que grabamos, no le he dejado el sonido original porque es una algarabía bastante íntima o relajada...o como se le pueda llamar.

viernes 29 de enero de 2010

Arroz con almejas y compañía


En realidad quería hacer un arroz con chirlas que era un clásico de mi madre y de mi abuela. Pero cero chirlas, no había forma de encontrarlas. Por eso hice un arroz un poco más "elegante", que vuelve locos a todos los de mi casa. Aunque el arroz sólo con chirlas está de lujo.

Esta tarde tenemos en casa una sesión-clase de cocina japonesa, esperamos poder comérnoslo todo, empujando, de vez en cuando con una cervecita, de esas del tirador. Ya os contaré.